Av. Jaime 1 el Conquistador 26
El Campello, Alicante

Vermuts,

gildas, vinos, latas...

y tal.

Inspirado en el Mediterráneo, PALIQUE es para los inconformistas, los disfrutones y todos aquellos que quieren paliquear en un espacio tranquilo con los suyos.

Descubre nuestra historia

Vista a ras de mesa de un plato de gildas con anchoa y guindilla y un vaso de vermut con hielo y naranja ante una ventana luminosa

El vermut, aquí de la terreta

Primer plano de un vaso de cristal tallado con vermut, hielo, una aceituna con palillo de madera y piel de naranja

Sin postureo. Sin vueltas.

Aquí el vermut no necesita presentación. Sale del grifo, como en los bares de toda la vida, o de botella, con acento de la terreta: Monastrell, Macabeo y Moscatel de Alicante, junto a clásicos de Galicia e Italia. Poco adorno y mucho cuidado. Lo demás lo pone la charla.

Vista cenital de cuatro ostras abiertas sobre hielo: una con salsa anaranjada y escamas oscuras, otra con chalota picada, otra con cebolla morada y cilantro, y otra con dados amarillos y anchoa

El mar,
en concha,
en lata
y en tosta

Lata dorada de caviar Beluga ZAR Imperial sobre hielo picado en un cuenco de cerámica, con blinis y mantequilla desenfocados al fondo

A pie de playa. A pie de barra.

 

Con la playa a dos pasos, el mar tenía que acabar en la mesa. Ostras al natural o vestidas de gilda, de Bloody Mary o de ceviche. Latas, salazones, caviar y tostas para compartir. Cocina de picar, no de mantel. Y siempre con un vermut cerca.

Vista cenital de cuatro ostras abiertas sobre hielo: una con salsa anaranjada y escamas oscuras, otra con chalota picada, otra con cebolla morada y cilantro, y otra con dados amarillos y anchoa

El palique no viene en la carta.

Va incluido.

Lata dorada de caviar Beluga ZAR Imperial sobre hielo picado en un cuenco de cerámica, con blinis y mantequilla desenfocados al fondo
Lata dorada de caviar Beluga ZAR Imperial sobre hielo picado en un cuenco de cerámica, con blinis y mantequilla desenfocados al fondo

A pie de playa. A pie de barra.

 

Con la playa a dos pasos, el mar tenía que acabar en la mesa. Ostras al natural o vestidas de gilda, de Bloody Mary o de ceviche. Latas, salazones, caviar y tostas para compartir. Cocina de picar, no de mantel. Y siempre con un vermut cerca.